Ingredientes

  • Para la base

  • 75 g (6 cucharadas), un poco más para engrasar Mantequilla pura irlandesa Kerrygold sin sal
  • 225 g de galletas digestivas, bien trituradas
  • Para la cobertura

  • 450 g de queso cremoso suave a temperatura ambiente
  • 250 g (1 taza) de crema agria
  • 150 g (¾ de taza) de azúcar
  • 4 huevos
  • 50 g de harina
  • 1 vaina de vainilla, ábrala por la mitad y retire las semillas
  • Zumo y cáscara rallada muy fina de 2 limones
  • Azúcar glas y una mondadura fina de limón para decorar
  • Nata semimontada para acompañar
Receta impresa

Preparación

Si está buscando un postre de autor para esa cena tan especial, deje de buscar. El postre es el broche final y lo último que sus invitados recordarán, pero no sufra: este pastel de queso horneado con limón los dejará a todos con la boca abierta. Oleadas de sabor cremoso contrastan con un ligero toque crujiente en este postre inolvidable.
  1. Precaliente el horno a 160 °C. Para hacer la base del pastel de queso, engrase un molde de 23 cm con base desmoldable.
  2. Funda la mantequilla en una sartén a fuego bajo. Añada las galletas trituradas y mezcle todo bien. Esparza la mezcla en el fondo del molde de forma uniforme, presionando con la parte posterior de una cuchara para alisarlo al máximo. Déjela enfriar durante 15 minutos para que coja consistencia.
  3. Mientras tanto, prepare la cobertura del pastel de queso. Vierta en un recipiente el queso cremoso suave, la crema agria, el azúcar, las yemas de huevo, la harina blanca, las semillas de vainilla y la cáscara y el zumo de limón. Bátalo todo con una batidora de mano hasta obtener una mezcla suave y uniforme. En otro recipiente, bata las claras de huevo a punto de nieve. Con una cuchara grande, añada las yemas a punto de nieve a la mezcla del queso cremoso hasta obtener una masa uniforme.
  4. Vierta la mezcla sobre la base de galleta que ha preparado en el molde. Con una espátula, espárzala bien para que cubra toda la base. Hornéelo durante 1 hora o hasta que adquiera un color dorado. Debería estar un poco blando en el medio, así que agítelo un poco con suavidad. Apague el horno, pero deje que su obra maestra se enfríe dentro. De este modo, evitará que se agriete. Retírelo del molde con cuidado y páselo a una bandeja plana.
  5. Para servirlo, espolvoree el pastel de queso con azúcar glas y esparza la mondadura de limón justo antes de servirlo. Córtelo en porciones y sírvalo en platos acompañado de nata.

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